Hola a todos, en unos días estaré bastante liada pues tengo muchos trabajos que hacer y que entregar, pero bueno espero poder actualizar esto de vez en cuando.
Algunos ya sabrán que este año estoy cursando el ciclo superior de fotografía artística, la verdad es que me esta resultando un curso muy curioso aunque ahora mismo este algo agobiada. pero me hacía ilusión compartir mis primeras fotos hechas con cámara oscura, las he positivizado con el ordenador para que se vieran mejor, no son gran cosa, pero cumpliendo mi ilusión aqui os las dejo.
miércoles, 3 de octubre de 2012
viernes, 3 de agosto de 2012
Pensamientos y emociones de un loco con sombrero
Siempre he estado solo, mis ojos hacían que la gente se espantara de mi, los ojos rojos son símbolo del diablo, no me dieron una oportunidad, traficaban conmigo como si fuera un tonel de fruta o alguna mercancía sin mucho valor, sin importarle que ese ojo rojo tan solo tenía el alma de un niño... Daba tanta envidia ver a los otros niños, reír y jugar, y tener una familia que les quisiera, que les quitara el miedo por las noches, que los protegieran, en cambio yo, solo tenía un viejo peluche en forma de conejito, que un niño perdió en el parque, era la única cosa a la que podía abrazar por las noches cuando el miedo invadiera mi alma.
Dicen que los ojos rojos se vuelven malvados, unos psicópatas, yo creo que no son nuestros ojos los que nos hacen así, es el desprecio de la gente, la soledad, y el odio hacia ellos los que van oscureciendo tu alma hasta llevarte a ser algo que nunca quisiste ser.
Pero hubo personas que me demostraron que no eran así, recuerdo el día en el que él me rescato de aquel circo de maltrato y humillación en el que me encontraba, recuerdo que me miraba a los ojos sin miedo, y que su sonrisa consiguió apaciguar mi miedo. Nunca supe como se llamaba, siempre me dirigí a él llamándole señor, él me decía que no debía llamarle así, a un amigo no se le llama de señor, ¿pero como llamarle?. Cada día que pasé con él me sentía como un niño normal, recuerdo la primera piruleta que me dio, fue un manjar para mi y cada día con cada piruleta recuerdo aquel momento... Lo malo es que el ser humano tiende a destruir aquella pizca de esperanza que brilla en cualquier sitio. 20 años tenían cuando el fuego devoró lo que para mi era mi hogar y era mi familia, solo él me dio un sombrero y sus ultimas palabras fueron que pasara lo que pasara no me desprendiera de él... desde entonces, no lo he hecho y han pasado mas de 100 años y sigo sin entender como mi cuerpo no es corrompido por la edad, sigo sin saber el porque de tantas cosas. Pero aquellos que destruyeron mi vida lo pagaron bien caro ....
miércoles, 1 de agosto de 2012
Carta de Claudia a Limberg
Querido hermano:
No sabéis cuanto añoro vuestra presencia a mi lado, siento que has despertado pero no saber donde estar hace que pierda toda esperanza de volverte a ver. Espero que vuelvas pronto, pues la idea de dejar que el sol me bañe con sus rayos dorados, cada día es mas tentadora al no tenerte a mi lado.
Hace poco encontré viejas fotos tuyas... estabas tan elegante y melancólico, y a pesar de saber que tu aspecto no ha cambiado no puedo dejar de preguntarme si la melancolía de tu alma sigue tan presente, de tu alma, ya que me niego a creer que un ser como tu carezca de ella.
No sabéis cuanto añoro vuestra presencia a mi lado, siento que has despertado pero no saber donde estar hace que pierda toda esperanza de volverte a ver. Espero que vuelvas pronto, pues la idea de dejar que el sol me bañe con sus rayos dorados, cada día es mas tentadora al no tenerte a mi lado.
Espero que pronto te des cuenta de que la búsqueda de tu humanidad es una causa perdida, debes ya aceptar lo que somos y dejar de vagar como alma en pena por el mundo en busca de algo que nos vuelva a hacer humanos... nunca lograras esa meta.
Y aquí estoy esperando inútilmente que vuelvas a entrar por la puerta de nuestra vieja casa y sonrías como siempre lo hacías cuando estábamos juntos, y contemplar la luna desde nuestro tejado mientras el trino de tu violín envuelve todo, era algo tan mágico y eso es lo que te hace distinto a los demás... eres capaz de sentir aun siendo un sediento asesino, hacías todo tan delicado, realmente sigo pensando que saliste del más dulce cuento de hadas, aunque tu cuento, al igual que el mio no tiene final feliz.
Hace poco encontré viejas fotos tuyas... estabas tan elegante y melancólico, y a pesar de saber que tu aspecto no ha cambiado no puedo dejar de preguntarme si la melancolía de tu alma sigue tan presente, de tu alma, ya que me niego a creer que un ser como tu carezca de ella.
Sin más dejo de molestarte con mis insignificantes palabras, y espero una leve respuesta al menos... espero que aun te acuerdes de tu pequeña Claudia, de tu hermana y compañera para la eternidad.
Te extraño y añoro.
Claudia
jueves, 14 de junio de 2012
En una hora oscura
Hyde caminaba como siempre sin rumbo, dejando que sus pies le llevaran a aquel que consideraran su destino, había pasado ya tanto tiempo... Ni su hermano, ni nadie quedaba de aquella maldita capital. Miró una vez más hacia atras, hacia el mundo que habia dejado, ¿ cuantos años habian pasado desde todo aquello?, habia perdido la noción del tiempo, su cuerpo no le pedia descansar, ni comer ni ninguna otra necesidad, era extraño, pese a todo aquello el unico cambio que se habia producido en el, era un gran palidez, por lo demas, el paso del tiempo no habia afectado a su cuerpo, seguia siendo un crio, aunque quizás mentalmente no lo fuera.
Tras mucho tiempo decidió pararse, sentarse en una roca cercana al camino y pensar sobre todo lo que habia perdido... practicamente no tenía nada, y no le quedaba nada que perder, no consideraba la vida algo que pudiera apreciar tras todo lo sucedido, lo unico bueno es que se habia desecho de aquel Hyde malo que habitaba dentro de él, ahora solo era Hyde... ningun apellido detras, ningun sobrenombre, nada más que Hyde.
Hyde, el muchacho de cabellos color madera y de mirada perdida en el infinito, y siempre con el rostro inexpresivo, ya nada lograba arrancarle una sonrisa, muchas veces él mismo dudaba de que estubiera vivo, los vivos sentian, tenian necesidades... pero él desde hace tiempo no.
Tras mucho tiempo decidió pararse, sentarse en una roca cercana al camino y pensar sobre todo lo que habia perdido... practicamente no tenía nada, y no le quedaba nada que perder, no consideraba la vida algo que pudiera apreciar tras todo lo sucedido, lo unico bueno es que se habia desecho de aquel Hyde malo que habitaba dentro de él, ahora solo era Hyde... ningun apellido detras, ningun sobrenombre, nada más que Hyde.
Hyde, el muchacho de cabellos color madera y de mirada perdida en el infinito, y siempre con el rostro inexpresivo, ya nada lograba arrancarle una sonrisa, muchas veces él mismo dudaba de que estubiera vivo, los vivos sentian, tenian necesidades... pero él desde hace tiempo no.
martes, 20 de diciembre de 2011
Valo: Prologo
Aquel día ocurría algo muy extraño por todo el mundo, quizás aquello fuera algo bueno o algo malo ; pero aquel día ningún ser abandonó el mundo de los vivos, nadie murió, ningún alma abandono su cuerpo o como vosotros queráis llamarlo. ¿ Donde estaba la muerte? Esa parecía la pregunta que todo ser viviente se hacia en aquellos momentos. Las personas que debían morir, no lo hacían, la humanidad comenzó incluso a pensar que habían vencido a la muerte, un regalo de Dios se atrevían a decir. Pero quizás no tuvieran razón puede que la muerte se hubiera tomado un día de descanso debido a su ajetreado y agotador trabajo. Pese a ser un día sin muerte no hacia muy bien tiempo, el cielo se mostraba oscuro y nublado, amenazando una gran tormenta con litros y litros de agua, sin embargo no lo hacia y era bastante extraño ¿ y si el cielo se estaba quejando de algo? Pero más bien la gente debido quizás a su pensamiento medieval y su terror al año 1000 pensó que llegaba el juicio final. Pero de nuevo evidentemente se equivocaban.
La muerte en su morada se acariciaba el vientre mientras miraba a algunas de sus damas y sacerdotisas, había empezado a sentir contracciones, pero se resistía a dar a luz sin el padre de su hijo. ¿Donde se había metido?. Suspiro mientras aguantaba el dolor, no podría aguantar mucho más, el niño quería nacer y ella no podía impedírselo. Sus damas habían dispuesto todo para el parto. Miraban a su señora la cual le susurraba cosas al niño para que esperara un poco más, pero había llegado la hora. La muerte no tuvo más remedio que ceder, él nacería aunque su padre no estuviera presente en el parto. Las sacerdotisas que no atendían el parto esperaban a que el amante de la muerte apareciese, todos los días lo hacía ¿ porque hoy no? Por ese motivo muchas de las damas cuchicheaban si que su señora las oyese:
- Finalmente la ha abandonado.
- Pero eso es más propio de mortales.
- Ya le dijimos que los ángeles no era muy de fiar.
Entre los cuchicheos y habladurías comenzaron a resonar los llantos del naciente, los cuales inundaban cada rincón de la morada como si ese llanto fuera el mas propio de un alma en pena. Las damas se giraron y corrieron a la habitación de la muerte para ver al niño. El recién nacido lloraba mientras miraba a su alrededor con sus grandes y curiosos ojos negros. Las sacerdotisas mas jóvenes sonrieron enternecidas ante la visión del pequeño, las mas ancianas o mayores lo limpiaban y lo preparaban para que su madre pudiera cogerlo en brazos por primera vez. La muerte esperaba ansiosa y agotada que le entregaran a su hijo, él a diferencia de su padre no la abandonaría tan cruelmente, nunca permitiría que eso pasara. Tras un largo rato por fin pudo coger a su hijo en brazos. Sonreía aunque en sus ojos se veía una profunda tristeza, miraba a su hijo a los ojos mientras acariciaba su suave y blanca piel. Era un momento enternecedor que hacia que la muerte pareciese mas humana que nunca.
A las damas había algo que parecía llamarles más la atención, unas marcas negras bajo los ojos del niño y otra en su espalda pareciendo el dibujo de unas alas.
- ¿Que son esas marcas? - preguntaba una mientras todas abandonaban el dormitorio de su señora -.
- Solo he visto algo parecido en algunos ángeles caídos, no se si sera una buena señal – decía una de las mas ancianas-.
Una risa masculina corto la conversación entre las mujeres ¿ él finalmente había venido?; pero había llegado tarde, y ¿porque esa risa? . Se giraron para poder mirar mejor a aquel hombre, no era él, algo impresionadas, no pudieron evitar que entrara como en su casa a la habitación de la muerte.
La muerte acunaba a su hijo mientras le cantaba una dulce y hermosa canción de cuna. Aparentemente si nadie sabia realmente quien era ella pensarían que es una hermosa y joven madre acunando a su hijo entre mimos. Pese a la creencia popular la muerte no era un tétrico esqueleto encapuchado que da mal royo. Su imagen era la de una dama aparentemente humana de cabellos tan negros como el propio abismo, iguales a los de su retoño, de piel blanquecina llegando a darle una apariencia frágil y enfermiza, y con unos grandes y hermosos ojos verdes los cuales le daban un toque frió o dulce según las circunstancias. Escuchó como la puerta se abría y miró con la esperanza de encontrarse a su amado; su expresión cambio completamente al ver de quien se trataba realmente, por tanto abrazo a su hijo con fuerza:
- ¿Qué es lo que deseas arcángel? - le pregunto al hombre el cual se acercaba a ella decidido y sin dudar-.
- ¿Cómo se llama el pequeño?- le preguntó ignorando totalmente su pregunta.
La muerte miró a su hijo dormido entre sus brazos. Su nombre... no había pensado en ello. Ella no había tenido un nombre por tanto no pensó en ello. Beso la frente del niño y suspiró:
- Él se llama.... se llama... Valo.. Valo du Mort ¿ porqué deseas saber su nombre?
El arcángel se acerco a ella todo lo que pudo y sonrió levemente
- Para que pueda ser bautizado.
Ella negó con la cabeza y aflojo levemente el abrazo del niño.
- él no será bautizado, no pertenece ni al cielo ni al infierno, es un ser neutral como lo soy yo
El arcángel negó y cogió al niño contra la voluntad de su madre, pero ella tras el parto estaba débil y fácilmente pudo con ella
- DAMELO! ES MI HIJO!!
El arcángel simplemente desapareció de ayi. La muerte gritó impotente. No podían llevárselo, su tan deseado hijo, no podían arrebatárselo. Las damas corrieron hacia su habitación encontrándola llorando desconsoladamente. No podía creerlo y si su amado la traicionó y solo quería conseguir un poder semejante al de ella pero bajo las ordenes de Dios; pero eso no podía ser, alteraría el orden del universo, no se podía matar a un ser al cual aun no le había llegado la hora. Ahora ella estaba llena de rabia, odio y dolor, si querían muertes sin sentido las tendrían.
Mientras tanto el arcángel llevaba en brazos al pequeño y durmiente Valo, el propósito por el cual había sido arrebatado de los brazos de su madre, ella misma lo había averiguado. Antes de bautizare le llevó ante su padre, en esta ocasión los pensamientos de la muerte y sus damas estaban totalmente equivocados. Él no había abandonado a su amor, estaba retenido, encadenado en una celda. El arcángel camino hasta los barrotes y le mostró al pequeño.
- Aquí tienes a tu hijo, Valo, mirale bien puesto que lamentablemente para ti tus recuerdos se borraran
Valo despertó, al no ver con él a su madre comenzó a llorar, su padre, el cual le miraba entristecido, se acercó todo lo que sus cadenas le permitieron intentando consolarle. Uno de los guardias de las celdas se acercó al niño para hacerle callar, su llanto era molesto, le miro a los ojos, y el pequeño le devolvió esa mirada. Seguidamente el guardia calló muerto, sin vida ni alma al suelo. El arcángel tragó saliva y tapando los ojos del niño salió de ayi dejando a su padre al igual que a su madre, impotente y desolado.
viernes, 30 de septiembre de 2011
U.u que hago?
Nombre: Claudia
Molde: Shiloh Dollmore chica
Maquillaje:delfault
Peluca:
Ojos:
Modificaciones:ninguna pensada
Llegada:cuando tenga dinero lo pediré
Raza:vampira
Sexualidad:Hetero
Pareja: no tiene aun
Edad: aparenta 15 humanos
Lugar de nacimiento: francia
Horóscopo:
Ocupación: intentar alegrar a Limberg tragandose ella sus propios problemas y complejos
Color Favorito: rojo
Comida Favorita: sangre¿
Aficiones: escuchar a Limberg tocar el violin mientras dibuja todo los lugares por donde pasa
Odia: su cuerpo
Carácter: es muy borde y arisca, pero es una forma que tiene de protejerse de los demas, con Limberg llega a ser la persona mas tierna y cariñosa
Historia:Claudia fue convertida en vampira siendo a penas una cria, al principio no se quejaba pero confome su mente maduraba su cuerpo de niña fue acomplejandola, viendo como todas las personas la trataban como tal. Merodeando por Frncia encontró a Limberg, un vampiro melancolico y entristecido hasta mas no poder, pero algo en él era distinto no la trataba como a una niña, si no como a una adulta, conforme pasaron los años ella y Limber se convirtieron practicamente en hermanos. Cuando Limberg decidio drmir para siempre ella se quedo sola sin sabe que hacer y perdida entre gente que no la entendia. Al pasar el tiempo noto que Limberg despertó de su sueño y no dudo en volver a su lado como buena hermna pequeña. Sabe que no podra llegar a ser como la auntentica fmilia de Limberg pero ella simplemente se conforma con verle sonreir.
martes, 7 de junio de 2011
5... Hyde y Laurent 1ª parte
Conforme pasaron los años nacieron más y más niños, parecía que ya nadie les echaba cuantas a aquellos 5 niños que rompieron la maldición, ahora ellos tenían 18 años y su niñez ya había pasado.
Hyde ayudaba a su padre en el laboratorio mientras escucha los sollozos de su madre y de su hermano, quedarse en silencio le reventaba por dentro; pero no quería provocar la ira de su padre. Hyde preparaba las mezclas de manera mecánica, mientras infinidad de cosas pasaban por su cabeza, algunas contradecian a otras, él era un gran barullo mental.
la puerta sonó, "otro cliente loco de mi padre" pensó Hyde haciendo de pronto un montón de ruido para así tapar los llantos. No era ningún cliente, era el General, Hyde le miró con su frió rostro falto de emociones, tragó saliva y miró al hombre sobrecogido, pero exteriormente Hyde parecía de mármol.
El silencio se apoderó del ambiente en el laboratorio y los sollozos de Laurent empezaron a oírse levemente, el General miró entonces a Hyde preocupado.
- ¿ qué le ocurre a Laurent? - le mira serio esperando quizás que la coraza que a todo niño se le enseña se res quebrajara y mostrara alguna emoción, aunque fuera solamente en sus ojos-.
- Es idiota, no aprende, no debe mostrar emociones, los sentimientos son malos, no debemos exteriorizarlos, nunca aprende - fue la respuesta que dio Hyde casi en susurros-.
El General le coge por los hombros mirando su rostro, seguidamente se aleja de él:
- Hyde... ¿puedo subir ha hablar con tu padre?
Hyde entonces dio un paso hacia atrás y ocultó su cara tras sus largos cabellos de color madera.
- ¡No!...digo.. padre no está fue a buscar.. elementos...
El General suspira y mira al chico curioso por su reacción:
- Hyde... los sentimientos no son malos... solo nos hacen imperfectos ... pero - guardo silencio y volvió a suspirar - los predicadores os han comido el cerebro a todos los jóvenes - tras decir esto se marchó-.
Hyde subió las escaleras que daban a l parte del edificio donde residian, un pequeño hilo de color rubí fluía cayendo por las escaleras. Abrió la puerta y un grito agónico salio de su garganta, seguidamente todo quedó en silencio.
Hyde ayudaba a su padre en el laboratorio mientras escucha los sollozos de su madre y de su hermano, quedarse en silencio le reventaba por dentro; pero no quería provocar la ira de su padre. Hyde preparaba las mezclas de manera mecánica, mientras infinidad de cosas pasaban por su cabeza, algunas contradecian a otras, él era un gran barullo mental.
la puerta sonó, "otro cliente loco de mi padre" pensó Hyde haciendo de pronto un montón de ruido para así tapar los llantos. No era ningún cliente, era el General, Hyde le miró con su frió rostro falto de emociones, tragó saliva y miró al hombre sobrecogido, pero exteriormente Hyde parecía de mármol.El silencio se apoderó del ambiente en el laboratorio y los sollozos de Laurent empezaron a oírse levemente, el General miró entonces a Hyde preocupado.
- ¿ qué le ocurre a Laurent? - le mira serio esperando quizás que la coraza que a todo niño se le enseña se res quebrajara y mostrara alguna emoción, aunque fuera solamente en sus ojos-.
- Es idiota, no aprende, no debe mostrar emociones, los sentimientos son malos, no debemos exteriorizarlos, nunca aprende - fue la respuesta que dio Hyde casi en susurros-.
El General le coge por los hombros mirando su rostro, seguidamente se aleja de él:
- Hyde... ¿puedo subir ha hablar con tu padre?
Hyde entonces dio un paso hacia atrás y ocultó su cara tras sus largos cabellos de color madera.
- ¡No!...digo.. padre no está fue a buscar.. elementos...
El General suspira y mira al chico curioso por su reacción:
- Hyde... los sentimientos no son malos... solo nos hacen imperfectos ... pero - guardo silencio y volvió a suspirar - los predicadores os han comido el cerebro a todos los jóvenes - tras decir esto se marchó-.
Hyde subió las escaleras que daban a l parte del edificio donde residian, un pequeño hilo de color rubí fluía cayendo por las escaleras. Abrió la puerta y un grito agónico salio de su garganta, seguidamente todo quedó en silencio.
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