miércoles, 19 de febrero de 2014

Roxanne 1

La carreta se paró en seco, durante el viaje había perdido totalmente la cuenta de cuantas curvas habían girado, cuantos kilómetros habían recorrido, pues para que negarlo era algo complicado contar todo aquello cuando intentabas mantenerte en tu sitio entre bache y bache y cuando al fin ese trasto de madera se detuvo tenía el trasero dolorido.
Unos soldados la bajaron del carro quitandole aquella venda de los ojos, parecía que toda la ciudad iba a presenciar su ejecución. Aquella linea de pintura roja sobre sus ojos aun se conservaba al igual que el carmín de sus labios, para que negarlo, ella con su pálida piel, indomables cabellos negros, y unas facciones dignas de una diosa, era bastante hermosa, pero sus ojo estaban blancos desde que vio el mundo la primera vez, y eso a los elfos no le gustaba, y por lo que veía a los humanos tampoco demasiado pues se quedaron boquiabiertos cuando la cinta destapó sus ojos. Ella resopló mientras que aquellos guardias le llevaban hasta el verdugo ¿ de verdad pretendían cortarle la cabeza?. Al llegar ante la piedra donde perdería la cabeza, el juez leyó todos sus cargos.
- Roxanne Yávëtil .... - y tras su nombre una interminable lista de delitos que se resumían en, pertenecer a dos de los gremios peores vistos el de ladrones y el de asesinos, pero no era su culpa ¿tenía que sobrevivir de alguna manera no?-
Tras que le narrara su propia vida el juez dio la orden, y el verdugo la obligó a arrodillarse con un golpe en las rodillas. El miedo la invadió, al igual que aquella densa niebla de color rojo... ¿ densa niebla de color rojo? No pudo creerlo, el chico sin sentimientos había ido en su ayuda, y lo cierto es que al final todo estaba conectado por aquellos inmensos túneles que salían de aquel nido de cuervos, Y sin más Roxanne cayó dormida al igual que todo el mundo, pero claro ella al despertar estaría en un lugar a salvo. 

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